Bienvenidas las opiniones fundadas y los debates constructivos.

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Punto para Tsipras.

       
Por tercera vez en nueve meses la fuerza política de izquierda Syriza vuelve a sortear con creces una instancia electoral. Desde su triunfo en enero, pasando por el apoyo recibido en el referéndum de julio, el éxito conseguido hoy en las urnas resulta más que significante teniendo en cuenta el desenlace de las negociaciones pasadas con la directiva europea y el FMI.

Breve contextualización en cuanto a cifras.
En términos cuantitativos el número de escaños logrados 145 (35% del electorado) frente a los 149 logrados en enero, debe entenderse como un resultado consistente y exitoso si tenemos en cuenta todo lo acontecido durante el período. El desgaste de una durísima negociación con los acreedores que como resultado decantó en un tercer rescate financiero, con condiciones por demás contrarias a la postura del gobierno griego (aumento de privatizaciones, suba de impuestos, recortes en salarios). Ello suponía desde toda lógica que gran parte de la población se sintiese “defraudada”, o entendiese el resultado de ese proceso como un claro fracaso de Tsipras y su fuerza.  Cierto es que sectores del sistema político griego (Nueva Democracia, Unión Popular) intentaron efectivizar esa visión en los electores, pero con los resultados a la vista podemos afirmar que dicha estrategia electoral no tuvo el éxito deseado.

Por otro lado el rival directo de Syriza, Nueva Democracia, comandada por Vangelis Meimarakis demostró incapacidad para poder captar ese porcentaje de electores indecisos que fueron quienes terminaron definiendo el resultado, como es lógico en un escenario con márgenes tan pequeños. Incluso en términos de diputados sufrió una baja con respecto a las elecciones pasadas, obteniendo 75 escaños.
Aurora Dorada (partido neonazi) consolida un tercer puesto con 18 escaños, bastante lejos de los principales partidos pero aún así, por encima de los tradicionales PASOK y KKE, con 17 y 15 escaños respectivamente. Respecto al PASOK debemos apreciar una leve mejoría en cuanto a su desempeño, 6,27 %  mientras que en enero había logrado tan solo el 5%. En números totales la participación apenas superó la mitad de habilitados 53,4%, lo que muestra un descenso respecto a la votación de enero.

Resta entonces sintetizar el resultado desde la óptica política-estratégica.
Sin duda la figura de Alexis Tsipras resulta la gran vencedora al contar nuevamente con el respaldo de la sociedad griega. Triunfar ahora, significaba validar todo el proceso transcurrido durante estos 9 meses de gobierno. Claramente su estrategia de llamar a elecciones anticipadas fue la correcta (aunque arriesgada en verdad), puesto que el resultado vuelve a posicionarlo firmemente como representante de los intereses griegos de cara al exterior, pero también hacia la interna del sistema político griego.

Tanto Syriza como Nueva Democracia expresan su intención de acatar el plan de rescate acordado con Bruselas, por lo tanto la cuestión no pasaba por elegir austeridad si o austeridad no; la cuestión era entre izquierda y derecha. Comprometidos ya con un tercer acuerdo, el pueblo griego debía elegir quién debía llevar adelante el proceso y quizás la demostración de franqueza y autocrítica de Tsipras (admitiendo su fracaso durante el proceso) primó sobre la imagen tradicional de derecha conservadora de Meiamarakis, imposibilitado éste último de quitarse la connotación negativa que ello implica dentro de un electorado hastiado de corrupción y clientelismo.

Podríamos afirmar tal vez que Syriza es hoy la opción “más viable” dentro del espectro político griego, en el entendido de que la ruta a seguir ya está trazada por un acuerdo imposible de modificar a corto plazo, y que por ende lo único librado a la elección de la sociedad  era la potestad de determinar el grado de compromiso social  con el que se implemente dicho acuerdo.


Unión Popular, el partido surgido luego de la escisión de Syriza post-acuerdo, no logró siquiera entrar dentro del parlamento. Ello demuestra que la radicalidad del discurso no generó adeptos frente a lo inevitable del rescate. Es un resultado lógico acorde con lo manifestado en el referéndum anterior, el cual dejó en claro la convicción europeísta de la sociedad griega.

En cuanto a acuerdos Syriza vuelve a pactar con ANEL (Griegos Independientes) como lo hizo en las primeras elecciones, alcanzando así las mayorías parlamentarias 155 escaños. Era un acuerdo previsible, aunque también se había manejado la hipótesis de pactos con PASOK, en el caso de que los resultados hubiesen sido menos favorables.
ANEL es claramente una fuerza de derecha conservadora, fundada y dirigida desde 2012 por Panos Kamenos antiguo diputado de Nueva Democracia. Por lo tanto la alianza entre ambos partidos responde claramente a una cuestión pragmática, Syriza necesita gobernabilidad y ANEL con sus 10 diputados se asegura puestos estratégicos dentro del gobierno. Recordemos que el mismo Kamenos fue durante estos meses Ministro de defensa con lo que ello implica en Grecia, país con altísimo presupuesto en materia de defensa.

Aun así debemos seguir con detalle esta alianza puesto que las condiciones actuales son distintas respecto a las de enero. Sus posturas en materia económica caminan bastante alienadas, pero por otra parte frente a cuestiones como la crisis humanitaria de los exiliados las diferencias son diametrales, puesto que Kamenos es partidario de medidas antimigratorias duras.
En conclusión el resultado de estas elecciones legitima lo hecho hasta ahora por Syriza y aunque no se avizoran cambios sustanciales en lo que a medidas impuestas por el plan de rescate refiere, es de esperar que el gobierno griego intente durante el transcurso de las mismas, lograr una moderación en cuanto al impacto directo que los recortes salariales, las privatizaciones (se intentará rever la cuestión de la privatización de los 14 aeropuertos planteada en el plan de rescate) y el aumento de impuestos represente en la gente.

Desde la visión de quienes dirigen las políticas de rescate en Bruselas, el resultado en términos prácticos poco insidia en cuanto al desarrollo futuro del plan acorado puesto que ambas fuerzas, Syriza y N.D. dejaron bien en claro durante la campaña su voluntad de acatar lo acordado.
 Por ello este triunfo es quizás una victoria en el terreno ideológico y debe anotársela la izquierda europea. Lo que se demostró hoy en Grecia es que la gente sigue apostando por una izquierda transformadora más allá aun de los resultados concretos en el campo de la práctica. Volver a los modelos tradicionales no parece ser una opción para los griegos; solo resta esperar si para los demás escenarios europeos que hoy están dando ese debate, la decisión de la gente se incline por el mismo camino.

Mientras tanto Iglesias y la gente de Podemos respiran hoy una bocanada de aire fresco que tanta falta les hacía en una campaña que por momentos parece demasiado larga.

martes, 12 de mayo de 2015

Syriza y Podemos, las “nuevas alternativas”.

“El político burgués vive completamente sumergido en la democracia política; las formas de aquélla le esconden la sociedad misma. La actitud de los gobiernos, sus diferentes relaciones con los partidos políticos, la posición de los partidos en las Cámaras, los pequeños sucesos de los pasillos y de los círculos parlamentarios, los artículos de fondo de los principales periódicos: he aquí todo su mundo”.  Max Adler (1926)

El estado de situación actual del escenario político europeo se presenta como el resultado de una conjunción de factores de variada índole. Así mismo, la realidad que exponen (o padecen) los distintos partidos socialistas y socialdemócratas dentro de este contexto, responde de manera directa al accionar político de estos en el transcurso de los últimos tiempos.
La lógica mercantilista de un neoliberalismo que logró imponer sus principios individualistas por sobre el interés colectivo de las sociedades, superó en la praxis al discurso que la izquierda (en términos globales) defendió históricamente.
Aquellos que supimos ser la voz que marcaba la otra alternativa frente a las desigualdades sociales que son una consecuencia intrínseca al sistema capitalista, fuimos perdiendo la capacidad de ofrecer respuestas concretas más allá del discurso. Nos inmovilizamos frente al peso avasallante de un sistema que si algo ha demostrado, es su enorme capacidad de readaptación a las nuevas reglas de juego de las últimas décadas.
 Como consecuencia directa de ello, fuimos cediendo espacios dentro del escenario político, los cuales actualmente son disputados por nuevas expresiones que en la lógica de su discurso “radical”, pretenden ser una alternativa frente a aquello que se muestra como estéril y falto de acción.
 

Las “nuevas izquierdas”, crisis y falta de respuestas.

Durante los periodos posteriores a la “refundación” de la socialdemocracia europea, los distintos gobiernos de izquierda se vieron inmersos en la práctica de políticas de carácter progresista en el ámbito social, pero paradójicamente apegadas a la lógica de mercado en lo que a estrategias fiscales y económicas refiere. Ese posicionamiento, en suma con el desgaste y los vicios (corrupción, clientelismo) que una vez alcanzado el poder los diferentes gobiernos socialdemócratas fueron en mayor o menor grado desarrollando, generó como consecuencia, la pérdida de una identidad clara y por ende; la subsiguiente crisis ideológica que como resultado traería el alejamiento del partido con respecto a las bases mismas del electorado.
El desplome del sistema financiero en el año 2008 encontró a la socialdemocracia europea en un estadio de sedentarismo ideológico, absorbidos completamente por la inercia del mercado y las demandas de las grandes estructuras económico-financieras.
La izquierda europea había caído presa del capitalismo y su juego, seducida claro por la idea de poder conjugar en sus bases teóricas, el libre mercado y el bienestar social. Desde entonces, la línea que separaría a derechas de izquierdas, comenzaría a desdibujar sus límites para convertirse en una simple diferenciación en cuanto a las formalidades del accionar político de cada una.
En consecuencia, lógica por cierto, frente a la incapacidad y falta de respuestas (producto directo del proceso mencionado anteriormente) por parte de los partidos de centro izquierda, en suma con el desgaste y la sobrexposición propia del ejercicio de gobierno, sucede el corrimiento natural del electorado hacia los extremos del espectro político.
Así las cosas, el escenario actual de los países afectados – crisis política interna, más fuerte presión externa por parte de gobiernos y agentes económicos - sirve de tierra fértil para el resurgimiento del denominado populismo, el cual dependiendo de las características de cada región, podrá identificarse en algún caso con los movimientos de izquierda más radicales en cuanto a su planteo (Syriza, Podemos), o bien, con los movimientos nacionalistas de corte más extremista, como es caso notorio el resurgimiento del Frente Nacional en Francia.
Esto plantea una situación que paraliza a los socialdemócratas en Europa, por un lado, no pueden adjudicarle con lógica electoral a la derecha la crisis del  capitalismo, ni tampoco pueden presentarse como alternativa al mismo, puesto que ese papel es ahora patrimonio de los partidos situados a la izquierda del espectro político.
Dentro de ese esquema surgen las distintas opciones que intentaran captar (algunas ya con éxito) el descontento y los reclamos de las sociedades golpeadas de lleno por una crisis económica. Es en este contexto que nacen los nombres de Syriza y Podemos como los ejemplos más claros de alternativas políticas para la salida de la crisis que económica en un principio, pasó luego indefectiblemente a afectar tanto a la esfera social como política.


Grecia

Con una tasa de desempleo del 27% (la mitad del mismo son menores de 26 años), una deuda pública que supera el 180% del PBI, un sistema de salud totalmente desarticulado al igual que el de pensiones, entre otros indicadores igualmente desastrosos. Todo esto potenciado por una política de austeridad que después de 5 años de implementada no ha dado señales de efectividad, ha desencadenado un giro político producto de las demandas sociales que decantó en el triunfo de Syriza “coalición de la izquierda radical”, comandado por Alexis Tsipras.
Syriza tiene el mérito de haber sabido canalizar el descontento popular, pero también el PASOK tiene en gran parte la responsabilidad de haber generado ese descreimiento por parte de la sociedad hacia el sistema político griego. La corrupción casi endémica, la falta de transparencia y el clientelismo propio de dicho sistema, lejos estuvieron de disminuir durante los gobiernos del PASOK. Como resultado de ello, la imagen del partido en la actualidad lo sitúa en un plano por demás desfavorable, del cual lo único certero es el largo camino que deberá recorrer para volver a situarse como un actor determinante dentro del escenario político. Hablar de una “refundación” en cuanto a dirigencia y estructuras se refiere, no resulta para nada descabellado teniendo en cuenta el último resultado electoral (4.7%), que lo sitúa incluso por debajo del partido nazi Amanecer Dorado (6.3%).
Ahora bien, en este estado de situación, Syriza debe medir cada movimiento buscando una política de equilibrio entre su accionar exterior y las repercusiones que este pueda llegar a desencadenar dentro de su propio territorio. Es que paradójicamente su programa de gobierno de corte radical que fue el elemento que sustentó su discurso reaccionario, representa ahora un condicionamiento permanente, el cual reduce el margen de negociación dentro del esquema europeo y más precisamente, frente a la denominada Troika ( B.C.E, Comisión Europea, F.M.I).
De igual modo, el flamante gobierno griego ha demostrado que más allá del juego mediático transcurrido durante las primeras semanas de ejercicio, tiene bien claro hacia dónde debe apuntar sus esfuerzos para obtener el mayor rédito posible frente a Bruselas. Grecia sabe bien que posee ciertos elementos a su favor que pueden resultarle de mucha utilidad durante las arduas negociaciones que tiene por delante. Basta con señalar quienes son los principales acreedores de la deuda griega (FMI, BCE, y demás países integrantes de la UE) para dejar en claro que Grecia y Bruselas –pasando por Berlín- están condenados a entenderse.
La Troika sencillamente no puede permitir que Grecia caiga y la hipotética salida de la zona euro de la economía griega, desataría una serie de repercusiones tanto políticas como económicas sin precedente dentro de la Comunidad Europea. Ese es un escenario que debe descartarse de plano puesto que el mismo Alexis Tsipras se ha manifestado en contra de abandonar la moneda única.
En el plano político surge el juego de alianzas e influencias (Rusia, Italia y Francia) que Grecia potencialmente podría llevar adelante de acuerdo a sus lineamientos estratégicos. Ha demostrado que está dispuesta a contradecir algunos de los principales ejes políticos comunitarios, más precisamente el referido a las sanciones económicas impuestas a Rusia debido al conflicto ucraniano. Es una jugada firme de Syriza pero muy cuidada, puesto que lejos está de sus intenciones confrontar con los EE.UU como bien claro lo manifestó el ministro de economía Yanis Varoufakis por medio de un artículo redactado para el  New York Times, en el cual dejaba en claro que Grecia no contemplaba en la actualidad la posibilidad de abandonar la OTAN. Sus fuerzas están concentradas en la crisis europea.
Ahora bien, si concentramos nuestro análisis en el programa de gobierno griego, podemos afirmar que gran parte de las propuestas allí plasmadas lejos están de representar un giro radical, sino que por el contrario, dejan entrever un claro esfuerzo por el cuidado de las formas en que se plantean las tan ansiadas reformas. En ninguno de sus párrafos se asoma la idea de abandonar la Unión Europea, ni siquiera la zona euro; sencillamente porque Grecia no puede permitirse el lujo de perder un cumulo de privilegios y derechos que le aseguran una inserción en el plano europeo y sin dudas, en el contexto global.
EL compromiso por la lucha contra la evasión fiscal, la restauración de convenios colectivos, la detención de despidos masivos, el restablecimiento de un fondo de pensiones paralizado y hasta la creación de un Banco público de desarrollo, son algunas de las propuestas que Syriza impulsa desde su plataforma. Todas ellas contextualizadas dentro de un “Plan nacional de reconstrucción” (con clara orientación Keynesiana) el cual se presenta como alternativa al Memorando impuesto por la Troika y aceptado por Samaras durante el gobierno anterior.
Podemos concluir entonces que Syriza es un partido político con estructura y experiencia en la arena política, tanto a nivel parlamentario como municipal. Un partido con diez años de existencia formal pero integrado por actores con una vasta trayectoria política que saben muy bien como posicionarse dentro del sistema partidario griego. Vale la pena recordar que la principal alianza trazada inmediatamente después de sucedidas las elecciones nacionales, fue con Griegos Independientes (2010), un partido creado por Panos Kammenos, disidente de la conservadora Nueva Democracia.

España

España no es Grecia. Al parecer es necesario realizar esta aclaración si observamos la intencionalidad con que algunos medios de prensa y actores políticos pretenden definir a Podemos y Syriza como dos versiones del mismo producto. Sin duda ambos partidos son la expresión del malestar general frente al estado de situación europeo, son hijos de una misma crisis, pero cada uno, responde a la particularidad de su país y de su gente.
Debemos tener en claro que ambos países difieren en cuanto a la construcción histórica de su institucionalidad, así como también poseen sociedades y sistemas políticos particulares, productos de esa construcción propia. Por tal motivo, las herramientas políticas que cada sociedad impulse poseerán indefectiblemente en sus bases programáticas y de acción, los genes singulares de una identidad nacional particular.
España es la cuarta economía del Euro y su población es cuatro veces mayor a la griega. Grecia es la decimoquinta economía de la U.E. Por ende el peso en la mesa de negociación que cada uno de estos países pueda ejercer frente a los condicionamientos europeos será claramente disímil y esto es una variable que ambas fuerzas políticas manejan de forma consciente.

¿Qué es Podemos?
Podemos es el descontento social canalizado en un proyecto concreto. Es la síntesis política de aquel movimiento (espontaneo) social que en 2011 comenzó a demandar un cambio de rumbo en cuanto al manejo de la crisis económica que desde el año 2008 azota a la U.E y especialmente a los países del sur de la misma. Una crisis que ha golpeado duramente a las clases medias, a la pequeña y mediana empresa, al trabajador autónomo, etc.
Es desde ahí que Podemos surge como la nueva herramienta con la que aquellos quienes denuncian la falta de respuestas de la izquierda tradicional frente al embate de la crisis, pretenden dar pelea a las políticas de austeridad instauradas desde la cúpula europea.
En enero de 2014 se publica el Manifiesto “Mover ficha: convertir la indignación en cambio político”, redactado por un grupo amplio de intelectuales afines al movimiento, en el cual se establecen las bases teorico-ideologicas del partido que hoy se presenta como primero en la intención de votos a nivel nacional en España.
…Resulta para muchos intolerable que en la mayor crisis del sistema desde el crack de 1929, las fuerzas que se dicen progresistas muestren su mayor debilidad, condenando a las mayorías de nuestros países a una suerte de melancolía que conduce a la resignación y a la depresión política. Pero hemos pasado por peores momentos y hemos sido capaces de sobreponernos a las dificultades. ¿Por qué debiera ser ahora diferente?” (Fragmento Manifiesto “Mover ficha”, 2014.)
Fue así que este nuevo proyecto político comenzó con buen pie obteniendo cinco escaños en las elecciones de Mayo de 2014 al parlamento europeo, hecho que afianzó las bases del partido y terminó de consolidar su postura “anti-austericidio”.
La particularidad de Podemos radica en el planteo de su discurso, rechazando la dicotomía izquierda-derecha y sustituyéndola por el concepto de democracia-dictadura. Esto en el entendido de que la democracia es el valor a reconstruir y defender, frente a la dictadura impuesta por los grandes capitales que controlan y condicionan las acciones de los gobiernos de turno, adjudicado en parte al servilismo del sistema político tradicional. Lo que pretende con este discurso es lograr unificar a los partidos tradicionales bajo un mismo término “Castas”, eliminando todo rastro de distinción entre ellos y acusándoles así (y vale decir que con cierto grado de verdad) de cometer los mismos actos reprobables, esto es; corrupción, clientelismo político, lobby empresarial, etc. Para Podemos, la pelea en cuestión es la que el pueblo español (verdaderos patriotas) debe dar  frente al sistema económico-político imperante, para recuperar la democracia que éste de hecho le ha robado a la sociedad.
Resulta necesario para poder entender el proyecto de Pablo Iglesias y su gente, realizar una breve reseña de las principales líneas que este por demás joven partido pretende impulsar.
En noviembre de 2014 se hizo público el documento que recoge una síntesis programática del partido. Dentro del mismo se trazan seis pilares fundamentales, economía, libertad, igualdad, fraternidad, soberanía y Medio ambiente.
Desde esa plataforma se intenta promover una serie de políticas orientadas a recuperar y conquistar (términos utilizados en dicho documento) los espacios de participación y decisión inherentes a la sociedad.  
En el plano económico se anuncia un programa de inversión y políticas publicas orientado a la creación de empleo de calidad y la reactivación económica mediante la reconversión del sistema productivo, terminar con la España del ladrillo y el turismo, recuperando el aparato industrial sinónimo de una economía fuerte. Una economía social que contemple a pequeños y medianos productores como motor sustancial de la ecuación económica y dentro de la cual, el Estado sea una parte activa, tanto en materia de legislación (regulando de manera más estricta sectores como las telecomunicaciones y el transporte público hoy privatizados), así  como en participación directa (devolución de los principales sectores como el energético  al control público).
Otro punto fuerte de ese pilar es la intención de auditar la deuda pública y privada con el fin de evaluar que partes de la misma se pueden considerar ilegitimas y por ende nulas de obligación. Acompañado esto con la derogación del polémico artículo 135 de la Constitución española reformado en el año 2011 durante el gobierno del PSOE y con el apoyo del PP, el cual determina la prioridad absoluta del pago de la deuda publica dentro de los presupuestos generales.
En ese sentido el programa manifiesta el propósito de darle una connotación más cercana a lo social al BCE, otorgándole una clara misión democratizante para el desarrollo económico de los países, mediante la creación de mecanismos de control democrático y parlamentario sobre el mismo.
De igual modo se expresa un compromiso por la lucha contra el fraude fiscal el cual se ubica diez puntos por encima del promedio europeo, y la rebaja del IVA para los productos básicos, en conjunto con una reforma progresiva del IRPF entre otras propuestas.
En el plano  social el documento establece planteos que apuntan a reforzar las libertades individuales así como asegurar la igualdad en materia de derechos civiles y políticos de todos los ciudadanos. El cese inmediato de los desahucios en toda España, garantizar el acceso a los servicios públicos esenciales como la salud (derogando privatizaciones si resultase necesario), así como el fin de las políticas antiterroristas y de seguridad ciudadana que a su entender vulneran la libertad de expresión, de asociación, manifestación y protesta.
 Este ámbito comprende un amplio espectro de acción que promueve desde la eliminación de los privilegios fiscales de la Iglesia católica,  pasando por la implementación de políticas orientadas a la lucha contra la discriminación de todo tipo, hasta un plan para la democratización de la gestión, ejecución y evaluación de la inversión pública a través de presupuestos participativos.
En materia de relaciones internacionales el programa realiza un planteo con una perspectiva netamente desde la Unión Europea (descartando implícitamente todo planteo anti-unión). “La participación ciudadana como elemento central de la construcción europea” aparece como eje transversal en el campo internacional. En ese sentido pretende instaurar el referéndum popular como herramienta básica de la ciudadanía para ejercer su contralor en el desarrollo de las políticas impulsadas por la Comunidad desde sus órganos. Esto dentro de todos los campos de acción, económico, social y político.
El incremento del presupuesto destinado al gasto social, una política de reconocimiento del derecho de los y las emigrantes (prohibición de los CIES, anulación de los programas contra la inmigración FRONTEX y EUROSUR); así como el fin de la denominada “Directiva de la Vergüenza” (directiva de la UE, 2008 sobre el retorno de inmigrantes ilegales), son otros pilares básicos de la política internacional del partido.
Potenciar la integración de los países del sur mediante mecanismos de cooperación que le otorguen peso dentro de la Unión, el Mediterráneo jugando un papel determinante en el proceso europeo. Reorientación de la política internacional de la Unión Europea bajo una perspectiva integradora y de cooperación, para ello se propone un acercamiento a Latinoamérica, región clave según su entender para un desarrollo armónico y soberano.
Reconocimiento del Estado Palestino y exigencia de la devolución de los territorios ocupados por Israel. Reducción del presupuesto militar, desmantelamiento de las bases militares en terceros países, además de la puesta en marcha de un referéndum vinculante sobre la salida de España de la OTAN.
En materia de tratados propone la derogación del Tratado de Lisboa 2007 por entender que el mismo representa los intereses de una “Europa neoliberal y antidemocrática”.
Una revisión al proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, a su vez que se impulsen los espacios para la revisión de los Tratados de Libre Comercio con América Latina.
Como último punto sustancial en materia comunitaria se propone el fin de los Memorándums de Entendimiento como mecanismo de pacto en materia macro económica. “Las grandes decisiones macroeconómicas han de ser precedidas de un debate público real y referéndums vinculantes”.
El mensaje que claramente se intenta transmitir mediante este proyecto programático es la toma de iniciativa popular, un intento por movilizar y transformar el descontento general de quienes se sienten vulnerados en sus derechos por causa de una crisis que les resulta imposible de sobrellevar, la cual es adjudicada al mal desempeño del sistema político “tradicional”.
La consigna que entonces surge de ese análisis sería “recuperar la soberanía que nuestros dirigentes políticos incapaces han cedido a Bruselas”. Y es aquí donde el planteo de Podemos se vuelve radical, no en su proyecto político el cual si bien posee algunas propuestas que pueden etiquetarse como de extrema izquierda (“derogación de todas las leyes, directivas, órdenes y decretos que hayan supuesto la privatización directa o indirecta de los servicios públicos esenciales”, secc. 3.1 del programa), mantiene en términos generales una clara línea progresista con fuertes rasgos de socialdemocracia.
Es en su discurso donde lo radical se hace presente, su posicionamiento frente a los partidos históricos está cargado de una fuerte connotación despectiva, denunciando su falta de respuesta, los hechos de corrupción, el clientelismo, las relaciones “incestuosas” entre partidos y empresas, las denominadas “puertas giratorias”, desdibujando los límites ideológicos de cada uno (PSOE Y PP) y responsabilizándolos por igual junto con el “Partido de Wall Street” (FMI, BCE, Comisión Europea) por la situación actual, “la dictadura de los poderosos” según sus propias palabras.


EL debate

Desde este breve análisis de situación, pretendemos fomentar e incentivar la discusión sobre la estrategia que el socialismo a través de nuestros hermanos europeos debe adoptar para lograr revertir el actual escenario.
Sumergida en una realidad por demás complejizada debido a la multiplicidad de factores que la determinan y con sociedades signadas por las desigualdades, Europa atraviesa hoy un proceso de reformulación en cuanto a la distribución del poder. Caída y ascenso de nuevos y viejos actores nacionales e internacionales.
Sin duda se necesita para ello asimilar y comprender de la mejor forma posible lo que estos nuevos actores políticos representan. No podemos perder de vista el elemento base que los impulsa y que no es otra cosa que el rechazo hacia las estructuras económicas vigentes y los modelos políticos inoperantes.
Dentro de todo esto algo es seguro y es que en un contexto como el europeo actual, ninguna fuerza política puede per se, disponer del peso necesario como para poder prescindir del diálogo político.

Mientras tanto; los tiempos corren y las propuestas se hacen urgentes para el pueblo europeo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Que no se callen sus voces.

¿En que creer?, ¿hacia dónde mirar?

Esas preguntas se vienen a la mente cuando la realidad se presenta tan cruda como hoy en México. Cuando te dicen que el propio Estado, tu propio país, fue quien entrego la vida de cuarenta y tres jóvenes en manos de mercenarios.
Cuando escuchas el relato frío y tétrico de los autores materiales, tan mexicanos como las víctimas, esos cuarenta y tres “chavos”, se vuelve imposible comprender la dimensión del hecho. ¿Cuánto dinero valen esas vidas?
Pienso en sus familias, en el vacío y la impotencia que deben sentir; pienso en mis hermanos y amigos y se me hace un nudo en la garganta. Busco consuelo de forma egoísta argumentado en la distancia  del “por suerte en mi Uruguay estamos lejos de cosas así”, pero mi condición de joven, estudiante, hijo y hermano, me recuerda que también soy ciudadano de este mundo y que mi silencio me vuelve cómplice.

Hoy Latinoamérica toda perdió a un puñado de jóvenes, por eso es deber de todos nosotros no olvidar, porque hacerlo representa la victoria de aquellos que se creen impunes fundados en el imperio de la fuerza y la violencia.

Mi abrazo y mi pésame a todo el pueblo mexicano. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

El compromiso está en la calle.


Menos de un mes nos separa de las elecciones nacionales, menos de un mes para que los uruguayos una vez más manifiesten libre y democráticamente su voluntad soberana. Es a estas alturas donde creo necesario realizar un análisis –una fotografía como suele decirse - breve pero no por eso menos conciso acerca de la madurez necesaria que como votantes y poseedores de tan históricamente batallado derecho debemos tener.

La demanda de resultados, la vorágine del éxito.
Actualmente la opinión generalizada tiende a concebir como válida una máxima que en realidad no posee sustento alguno más que el propio acervo colectivo. Esta es la idea de que la rapidez de un proceso es condición sine qua non para el éxito del mismo. Por alguna razón, la cual particularmente creo que responde a la permeabilidad del pensamiento social frente al continuo bombardeo ideológico del sistema imperante, el cual necesariamente por su naturaleza debe esforzarse para abrirse caminos de manera constante; hemos en cierto grado, naturalizado esta idea.
 Ahora bien, analicémosla desde su opuesto. Lo que se infiere es que todo proceso que demande cierto lapso de tiempo, cierta complejidad en su diseño y estructuración, es negativo y poco productivo. Todo proyecto que solicite de nuestra parte un esfuerzo prolongado desde todos los aspectos, tanto temporal como intelectual, e incluso espiritual, es sinónimo de frustración e incertidumbre.

El juego en el plano político.
Lo que sucede con esto es que hoy en día, más precisamente en tiempos de campaña, podemos observar claramente que ha sido (o por lo menos pretende ser) adquirido como argumento base para desmerecer el proceso de cambio actual en el accionar político de nuestro país.
Hay según se puede percibir, un intento continuo por evitar que la mayor cantidad posible de personas  conciba a la política y lo que ella intenta construir, como un proceso continuo, el cual trasciende indefectiblemente los tiempos individuales y de gobierno. Esto se pretende lograr mediante un discurso –por cierto bien armado- que actúa en todos los campos de influencia, operando en base a un aparato propagandístico de dimensiones por demás considerables, que responde directamente a una capacidad económica sin precedentes en la vida político-partidaria nacional.
Cabe preguntarnos, ¿a que motivo responde este accionar? Responde sin lugar a dudas a la clara e indudable necesidad que los partidos tradicionales enfrentan hoy de lograr fraccionar y por ende desmovilizar el proceso de cambio llamado Frente Amplio, que surgió desde sus propias entrañas hace ya más de cuarenta años y que hoy en día, después de dos periodos de gobierno ha logrado demostrar que se puede pensar EN CLAVE DE FUTURO.
Es por esta sencilla razón que a quienes hoy son oposición, les urge instaurar la falta de memoria histórica y en consecuencia la incapacidad de visualizar a la construcción del bienestar colectivo como un proceso de acumulación. Porque saben que un modelo de país exitoso indefectiblemente debe transitar el camino de la igualdad de oportunidades, del acceso universal a los bienes y servicios, y eso contradice las bases mismas de su concepción de sociedad, librada a la suerte de un mercado que si algo ha demostrado es que dista de ser inclusivo.

Nuestra tarea.
Nos toca a nosotros, los que impulsamos estos cambios, salir a dar la pelea contra la política del pesimismo, la desmemoria y el mal augurio. Tenemos la RESPONSABILIDAD hoy más que nunca de respaldar todo lo realizado en estos diez años de gobierno frenteamplista, porque defender lo hecho es también, defender lo que está por venir. Esa es nuestra pelea, lograr promover en la gente una conciencia cuestionadora de la realidad, que sienta la necesidad de analizar y reflexionar sobre qué y quienes son los actores que influyen en su día a día pero por sobre todo ello, lograr que se piense a sí mismo como parte de un todo, de un colectivo, y en efecto de un proyecto común.
Para llevar adelante dicha tarea, contamos con herramientas que son sin duda trascendentes y que por sí solas son capaces de contrarrestar cualquier argumento que intente desacreditar el proyecto nacional frenteamplista. Son los logros que hemos alcanzado en estos diez años, ellos son la prueba fiel e irrefutable de que los gobiernos del Frente han sido capaces de interpretar las necesidades de la sociedad uruguaya. No existe argumento más sólido que lo tangible, que lo que podemos percibir en la cotidianeidad de nuestros días y es por eso que debemos marcar y defender con firmeza la obra de nuestros gobiernos.
Sin duda esta cuestión es solo una parte de la compleja realidad que supone hacer política y en consecuencia (de un largo proceso) ser gobierno, pero no por ello debemos subestimar su importancia. Si no somos capaces de lograr esa proyección temporal, de recordarle a la gente que este modelo de país que estamos defendiendo hoy, es el mismo que la gran mayoría de ellos apoyó hace diez años; que lo que se vota hoy, es la legitimación de lo que se votó ayer, entonces habremos perdido el sustento propio de  nuestra empresa y correremos el riesgo de ver estancadas nuestras expectativas de un futuro nacional próspero.

Es en este sentido que nosotros, los utópicos  que aprendimos a soñar con los pies en la tierra, los que nos atrevimos desde hace ya una década a “gestionar una ideología”, debemos seguir como hasta ahora, saliendo a cada rincón del país a defender lo hecho y refrescar si es necesario, la conciencia de aquellos que por diversos motivos no han hecho reparo de todo lo alcanzado hasta hoy.
Innegable es el papel que las Juventudes frenteamplistas deben jugar en este proceso electivo. Las mismas tienen la doble responsabilidad de sumar esfuerzos en lo que a la campaña se refiere, pero también deben en el mismo proceso, ser quienes puedan captar las expectativas y demandas de aquellos jóvenes que no han logrado identificarse con un modelo de país y mucho menos sentirse incluidos en dicho proyecto.
El desafío no es menor, pero conociendo a muchos de los jóvenes que hoy integran este colectivo, no tengo duda alguna de que la victoria está al alcance de nuestras manos.


ARRIBA COMPAÑEROS!! 

martes, 1 de abril de 2014

Horizonte lejano.

Un nuevo capítulo en este ya largo y penoso conflicto palestino-israelí se ha desatado en las últimas horas, tras el anuncio por parte del Presidente palestino Mahmud Abbas del inicio de los procesos correspondientes para la adhesión de Palestina a 15 organismos y convenciones  de Naciones Unidas, algo que está habilitado para hacer desde que fue reconocido como Estado Observador en Noviembre de 2012.  Esta decisión adoptada por las autoridades palestinas surge como respuesta a la negativa de Israel de liberar a 26 presos  palestinos  (capturados durante enfrentamientos previos a los Acuerdos de Oslo  de 1993), los cual habían acordado llevar a cabo la última semana de Marzo.
A dicho escenario debe agregársele el hecho de que Israel continúa con sus planes de creación de asentamientos en zonas más allá de la línea verde, por ende determinados como territorios en disputa.  Increíblemente –por lo menos para mí- las principales voces encargadas de llevar a cabo la intermediación entre las partes, lejos de mostrar firmeza frente a las claras violaciones por parte del gobierno israelí, intentan o mejor dicho atentan contra el derecho pleno de Palestina de exigir que se cumpla lo pactado en el marco de negociaciones que se han venido desarrollando en los últimos años.  Potencias como Estados Unidos y Reino Unido  Han salido al cruce de las intenciones palestinas mencionadas anteriormente, argumentando que de nada ayudarán al proceso de paz, pidiendo al gobierno del Presidente Abbas que posponga sus intenciones hasta alcanzar un acuerdo.

Un israelí = cuatrocientos palestinos

En paralelo a estas cuestiones se suma la intención del primer ministro  Benjamín Netanyahu de aprovechar el contexto tal y como está planteado para exigir la liberalización de Jonathan Pollard un espía israelí capturado en la década del 80 en Estado Unidos y condenado a cadena perpetua por  robar documentos americanos. Este reclamo se ha convertido en una lucha política por parte del primer mandatario israelí quien busca afianzar su mandato frente al pueblo judío ya cansado en parte por la dilatación en el tiempo del conflicto entre ambas naciones.
La promesa de Netanyahu es la detención del proceso de construcción de asentamientos en las zonas de conflicto así como la liberalización de 400 presos palestinos a cambio del regreso de Pollard a tierras israelíes, pedido frente al cual Estados Unidos ya se ha pronunciado en contra en ocasiones anteriores, e incluso el actual presidente B. Obama ha declarado que este individuo había cometido un delito grave y necesitaba “cumplir su tiempo”.

El escenario actual.

Plantado el escenario de este modo, encontramos entonces por una parte a una Palestina que se ve obligada a jugar cartas vitales para lograr mantener su causa “viva” en el tablero internacional, quedando a medida que transcurre el tiempo, con menos margen de negociación. Porque si bien entre los organismos y estatutos que pretende incorporar se encuentran algunos de gran trascendencia como la IV Convención de Ginebra sobre protección de civiles en tiempos de Guerra y sobre los derechos de la mujer y el niño entre otras, las que posibilitan a presentar las denuncias correspondientes frente a la Corte Penal Internacional; esto no es garante de nada, puesto que ni Estado Unidos (si bien en los últimos años ha flexibilizado en parte su postura frente al accionar de la Corte) ni Israel ratificaron el Tratado de Roma de 1998 en el cual se daba origen a dicha Corte.http://www.amnesty.org/es/campaigns/usa-and-international-criminal-court
Por otra parte tenemos a un gobierno israelí que no duda en seguir adelante con su política de asentamientos como herramienta fundamental para anexionar  en la práctica cada vez más territorios. La creación de asentamientos es de hecho una herramienta muy efectiva de acuerdo a los intereses israelíes puesto que una vez establecidos, con toda la infraestructura y principalmente toda la masa de civiles allí implantada,  resulta casi imposible por lo menos a corto y mediano plazo la vuelta atrás de los mismos.

Esto en conjunto con el lobby que de manera brillante mantienen los altos cargos israelíes en los distintos círculos de influencia política, en suma con el claro juego de intereses que grandes actores como los ya mencionados tienen depositados en esta zona del mundo; parece dejar en claro que detrás del discurso  pro acuerdo se esconde la simple y llana intención de dilatar un problema  que dista mucho ya de poseer solo un tinte religioso y que ha tomado carácter (fundamentalmente en las últimas dos décadas )político y económico , el cual desborda desde hace tiempo ya, la capacidad de los principales organismos internacionales para resolverlo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Sangre bolivariana.


Los acontecimientos desatados en estos últimos días en tierras venezolanas han puesto en evidencia la incapacidad del cuerpo político (tanto gobierno como oposición) para actuar a la altura de las circunstancias. Las medidas adoptadas por el actual gobierno en nada han contribuido a detener los enfrentamientos entre las distintas posturas que hoy manifiestan sus encontradas posiciones. Por el contrario, dichas medidas parecen por momentos contribuir con la escalada de violencia. ¿Es esa la forma correcta en que un gobierno que posee el uso legitimo de la fuerza y los recursos necesarios para mantener el orden interno debe reaccionar frente a el escenario planteado en este caso?, ¿No sería mejor acaso intentar calmar las aguas, enfriar los ánimos? No soy tan ingenuo como para creer que algún medio puede operar de forma absolutamente objetiva, o ser el dueño de la verdad; pero si se que sesgar el acceso a las diferentes versiones y puntos de vista (que al fin y al cabo son las herramientas necesarias para que cada individuo pueda formar su propia "verdad") no contribuye en nada a la resolución de tan compleja y delicada realidad.
Espero se entienda mi opinión y hacia lo que apunta. no estoy ni por asomo discutiendo que lado es el culpable o quien es mas o menos democrático, cada uno de los actores tiene su propia historia (sobre eso me basaría yo a la hora de adjudicar responsabilidades) de las cuales puede deducirse mucho mas que si solo manejamos las versiones que aparecen frente a nuestros ojos adornadas y maquilladas de heroísmo casi mesiánico.
Por el pueblo venezolano, única víctima de esta maraña de desinformación y uso absolutamente irresponsable del poder, espero que se pueda llegar de forma racional y pronta al cese de tanta violencia. Las profundas diferencias que tanto dividen a esa sociedad, y que son el fondo de la cuestión, deberán ser abordadas con la madurez suficiente por parte de todos los actores involucrados si es que se quiere lograr de forma duradera y sincera el desarrollo y bienestar del pueblo bolivariano. Pero eso, es otro capitulo.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El mundo árabe después de las agitadas primaveras

Un análisis objetivo de la situación.

 

Material extraído de http://www.monde-diplomatique.es/

viernes, 30 de noviembre de 2012

El triunfo de la diplomacia palestina.



El desarrollo de los acontecimientos entre Israel y Palestina al igual que  muchos otros episodios similares entre diferentes actores, ha dejado en claro que la estructura orgánica de las Naciones Unidas, lejos esta de ser un mecanismo objetivo de acción frente a las necesidades de los distintos pueblos.
La impunidad y el descaro con que se amenaza el accionar de Palestina (accionar que no es otro más que el uso de los mecanismos legales que ofrece dicha organización internacional) quien intenta hacer uso legitimo del derecho de “libre determinación de los pueblos”, “la no intromisión en asuntos internos”, en definitiva; el ejercicio independiente de su Soberanía, denota a las claras la falta de imparcialidad y la imposición de intereses particulares de algunos Estados miembros por encima de el bienestar de otras naciones.
En estos últimos meses EE.UU. ha hecho efectivas sus amenazas sobre la iniciativa del Estado palestino quitando el apoyo financiero a determinadas agencias de la ONU, caso concreto es UNESCO, órgano que dejó de recibir el aporte norteamericano después de haber aceptado a Palestina como miembro.
Cabe preguntar entonces, ¿Qué sucederá ahora que Palestina es aceptada como Estado Observador no miembro y posee la facultad plena de participar en las diferentes agencias pertenecientes a las Naciones Unidas? ¿Dejará EE.UU de financiar automáticamente dichas órganos, sabiendo que su aporte resulta de vital importancia para el funcionamiento de los mismos? ¿Se sucederá otro tipo de “sanciones” contra el Estado palestino en reprimenda por haber reclamado su derecho a ser? ¿No es acaso esto lisa y llanamente extorsión? Parece necesario explicitar que Estado palestino significa nación palestina, población palestina; individuos que reclaman su derecho como tal.
El resultado de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas merece cuando menos un lectura critica por parte de Israel Y EE.UU., 138 votos a favor contra 9, mas el posicionamiento neutro de algunos actores de primordial importancia en el escenario como Alemania, país que hasta este momento mantenía una política Pro Israel. Dicho resultado parece indicar que el sentir general se inclina por una resolución pacifica de este conflicto histórico, casi sentenciando de manera irreprochable las hasta ahora estériles políticas practicadas por el binomio EE.UU. – Israel; políticas que según parece, apenas conocido el fallo por parte de la Asamblea no pretenden reformularse en lo mas mínimo, sino que por el contrario apuntan a endurecer su accionar. El gobierno de Israel ha hecho pública en las últimas horas su intención de crear dentro de Cisjordania y Jerusalén (la denominada zona E-1) unas 3000 nuevas viviendas lo que indudablemente perjudica rotundamente toda posibilidad de dialogo entre ambas naciones.
En estas circunstancias, planteado dicho escenario en el campo político, depende del gobierno palestino y de su capacidad como tal, el aprovechamiento del posicionamiento que dicha resolución le ha otorgado para poder reafirmarse y lograr hacer eco de sus reclamos en los oídos de los demás Estados, generando así un compromiso verdadero por parte de los mismos frente a la realidad que este debe enfrentar diariamente.
Existe sin embargo un elemento no menos importante a tener en cuenta, la composición de la estructura sociopolítica palestina es por demás compuesta e inestable en lo que respecta a unidad, fuerzas divergentes como lo son Hamás y la Organización para la Liberación de Palestina, en suma con la influencia de los Estados árabes, enfrentan un desafío mas que importante; lograr mancomunar sus ideas y convicciones en pos de un interés nacional.
Una conclusión se desprende de estos últimos acontecimientos, mas allá de la escasa funcionalidad dentro del ámbito institucional, el reconocimiento por parte de la Asamblea al Estado palestino, le confiere Ad effectum un gran apoyo y representa un pilar más que significativo donde reafirmar sus demandas.
Sin duda será necesario que ambas naciones manifiesten su voluntad real de solucionar este -por demás complejo- conflicto en los hechos y no simplemente en los discursos; aunque para que dicha solución comience a vislumbrarse se vuelve imperiosa la separación de los planos político y religioso, alternativa que no parece factible a simple vista debido a la naturaleza del mismo.


“El Gobierno del Estado de Israel y el Grupo de la OLP (de la delegación jordano-palestina a la Conferencia de Paz sobre el Oriente Medio) (la "delegación palestina"), en representación del pueblo palestino, convienen en que ha llegado el momento de poner fin a decenios de enfrentamientos y conflictos, de reconocer sus legítimos derechos políticos mutuos, de tratar de vivir en un régimen de coexistencia pacífica y de dignidad y seguridad mutuas, y de llegar a una solución de paz justa, duradera y global y a una reconciliación histórica por conducto de un proceso político convenido.”  
    (Introducción de la Declaración de Principios sobre las disposiciones relacionadas con un gobierno autónomo y provisional, suscrita por el Estado de Israel y la Organización de liberación palestina el 13 de setiembre de 1993). 

martes, 21 de agosto de 2012

Samia Yusuf Omar

La indignación que produce el desenlace de la historia de vida de Samia Yusuf Omar, no se compara con la vergüenza que debemos sentir como seres humanos capaces de engendrar tal sufrimiento.
Resulta absolutamente necesario poner sobre la mesa  los determinantes que condujeron a tan trágico final, Somalia un país sumido en la más absoluta miseria, sesgado por el peso de la religión musulmana, donde ser mujer es una condena, donde la preocupación constante es la lucha por sobrevivir otro día más, combatiendo frente a la humillación, la degradación, la discriminación, la falta de garantías de cualquier tipo y la carencia absoluta de recursos. Parece increíble que en semejante escenario planteado allá podido surgir una voluntad como la de esta joven. Samia fue capaz de soportar las peores aberraciones por parte de una sociedad y un contexto que solo producen segregación en cuanto a genero y limitaciones en lo que a oportunidades respecta.
Es inevitable pensar en la infinidad de casos similares, historias de vida marcadas por la desgracia de haber nacido en un lugar apartado del escenario mundial, condenado al ostracismo y al eterno sufrir de quienes lo habitan.
El hecho de  solo pensar por un momento en todo lo que esta joven somalí padeció en su corta vida, genera una mezcla de indignación, rabia y desesperanza que describen un panorama desolador.
Mientras tanto las voces siguen hablando de occidente y oriente, musulmanes y cristianos y proclaman a viva voz la responsabilidad del contrario, pero en el trasfondo de la situación  se vislumbra una sola certeza y es que hoy, mañana y en los días siguientes esta realidad seguirá condenando a gente inocente a la cual todos como humanidad le debemos su derecho a vivir dignamente, a hacer valer su condición de ser humano en definitiva, su derecho a ser.

La integración regional latinoamericana en el Siglo XXI,el camino al desarrollo.




La vorágine con que se desarrollan actualmente las relaciones internacionales, condicionadas por un modelo de producción económica imperante el cual abarca y determina en gran parte todos los aspectos de las distintas sociedades,  exige cada vez más a los principales actores internacionales, el desarrollo de la capacidad de adaptación a los diferentes escenarios (político, económico, social, cultural) en los cuales se plantea el orden establecido.Frente a este desafío, los Estados deberán manejar las diferentes opciones y los posibles espacios por los cuales puedan navegar, dependiendo siempre de sus características propias, limitaciones y potencialidades, a saber, nivel  de desarrollo económico, político, social, cultural, económico, de infraestructura, así como características geográficas y disponibilidad de recursos naturales.Tomando en cuenta estos elementos, así como también la observación de experiencias anteriores aplicadas por otros actores, es que la integración surge como la opción más plausible para las economías de menor escala a la hora de afrontar la realidad mundial actual, “Globalización-mundialización”.
Integración desde todo punto de vista, no solo de carácter político-económico, sino también social y cultural. El reforzamiento de los lazos entre los países integrantes de una misma región no solo resulta positivo para el desarrollo de sus economías y sus sociedades, si no que también, resulta la mejor herramienta a la hora de afrontar los diferentes embates de la Globalización y sus esfuerzos por la supresión de las barreras nacionales, obteniendo como contra partida un reforzamiento de las identidades locales; así como de su papel en el escenario mundial. 


-¿Es el modelo integrador la mejor herramienta de que dispone América  Latina para afrontar los nuevos desafíos?

-¿Existen otras alternativas?



“El éxito en el proceso de integración por parte de un Estado dependerá tanto de su fortaleza institucional y política, como de la capacidad de su sociedad  de pensarse como una única unidad de identidad nacional, participativa y consensuada”.

-                Para responder a dichas interrogantes es necesario establecer primeramente los conceptos básicos sobre los que se asienta un sistema de integración. El mismo surge como respuesta frente a las distintas demandas y desafíos del escenario mundial, la aparición de nuevas necesidades a satisfacer así como el surgimiento de nuevos compromisos asumidos por los diversos actores. Los nuevos avances en el campo de la comunicación, la interconexión constante de las distintas sociedades, el acceso a la información en tiempo real (TICS), los  choques culturales, el surgimiento de nuevos actores a escala mundial, así como la predominancia de las actividades económico-financieras (con su modelo actual desregulador y expansionista) sobre el resto de los demás campos, con  todas sus consecuencias negativas y positivas; son las características que aparecen en la actualidad como las “Game rules”, las cuales delimitan las posibilidades de acción de los Estados.
Frente a semejante escenario en el cual entran en juego las capacidades de operación particulares de cada uno de ellos, el nivel de desarrollo económico, político y social se vuelve un imperativo para la consecución de las metas trazadas, a la vez que es innegable la disparidad de “realidades” que afrontan cada uno de ellos en particular.
Es en este proceso de adaptación al contexto global donde surgen diferentes sistemas de organización, los cuales apuntan siempre al desarrollo de las distintas sociedades. Los mismos son producto de su tiempo así como del contexto en el que se despliegan. Para el caso particular de América Latina en la segunda mitad del SXX, pudimos observar la implementación de un sistema aislacionista basado en la idea de autosuficiencia como plataforma para catapultar a las naciones involucradas al desarrollo. Este modelo de industrias por sustitución de importaciones (ISI), fue el primer intento “palpable” planteado por las sociedades latinoamericanas para dar respuesta a las necesidades de las mismas así como también plantarse como la nueva alternativa frente a los desafíos que el denominado sistema de centro-periferia imponía a las naciones menos desarrolladas.
Fue la CEPAL el organismo encargado de llevar a cabo dichas políticas desde la década del 50
quien logró implementar en un primer momento el nuevo sistema alcanzando niveles de desarrollo positivos pero desatendiendo el carácter social y concentrándose en el aspecto económico, hecho que, transcurridas las dos primeras décadas de vida de dicho modelo, fue volviéndose cada vez más notorio. A medida que las industrias se incrementaban, de igual manera surgía la dificultad de distribuir  equitativamente el ingreso en la población lo que demandó un reestructuramiento de las políticas aplicadas en miras a una mejor distribución de las riquezas dentro del tejido social.
Durante el transcurso de las siguientes décadas el modelo de sustitución debió “aprender” a moldearse a las “reglas de juego” adaptando y reorientando sus políticas de acuerdo a las demandas e imperativos del sistema-mundo. Evolución que tuvo su decantación en el denominado Neoestructuralismo, el cual es producto del acompasamiento de las ideas de desarrollo a la nueva realidad actual. La apertura comercial y financiera, el avance hacia una economía más abierta y una reducción del papel del Estado en la misma, fueron algunos de los nuevos conceptos que la CEPAL comenzó a manejar. Esto deja en claro la inviabilidad del modelo aislacionista, el cual presupone indefectiblemente un callejón sin salida para el desarrollo de la economía y de la sociedad. Dar la espalda al sistema mundial en términos de interdependencia presupone según mi criterio un error inmenso, pues es justamente en ella donde radican las oportunidades de superación así como la posibilidad de alcanzar un  desarrollo efectivo y perdurable.


La integración como sistema de organización.

-   Es necesario entonces establecer otro esquema de acción, el cual tome en cuenta estos factores pero que a su vez sea lo suficientemente fuerte y estable como para proyectarse en el largo plazo. Es aquí donde se introduce el concepto de regionalismo como elemento de defensa para las distintas economías frente al proceso desestabilizador de la Globalización.
El mismo surge como un instrumento loable para que los Estados nacionales (principal obstáculo a vencer por parte de la Globalización) puedan incorporarse entre si plenamente frente a la mundialización de los mercados y de las sociedades. Es el concepto de integración entonces el que parece adaptarse en mejor forma a las demandas del sistema actual, proporcionando a los actores participantes, herramientas eficaces para poder proyectar sus intereses en el plano internacional.




¿Qué condiciones son necesarias para la aplicación de un sistema integracionista?

Se observa como necesaria en primer lugar la existencia de intereses comunes al igual que valores, los cuales actúan como nexos entre las distintas sociedades integrantes del sistema. Una relativa equivalencia estructural por parte de los actores por que si bien se acepta la disparidad de niveles de desarrollo entre dos economías, es entendible que ambas deban superar un nivel mínimo de sustentabilidad como para poder enfrentar el desafío de proyectarse a nivel regional y mundial.
Una relativa complementación por parte de los  participantes, lo cual refuerza la idea de interdependencia y también en igual medida, la firme convicción de los mismos de que los resultados de dicha asociación serán beneficiosos en muchos aspectos; ya que esto, asegura el nivel de compromiso de los Estados.


-    Sin duda el aspecto económico juega un papel determinante en el desarrollo de una sociedad y  el fenómeno de integración no escapa a dicha máxima. La unión de uno o más Estados presupone el potenciamiento de las economías locales en el plano internacional proyectándolas de forma sólida y eficiente. El surgimiento de un nuevo mercado regional fortalecido es también una nueva ventana hacia el estrechamiento de las relaciones con el resto del mundo, así como un nuevo escenario de interacción y oportunidad.
El aumento de la capacidad de negociación de los Estados integrantes, es también un hecho particularmente beneficioso par las economías más pequeñas del bloque las cuales pueden así plantarse de carácter firme ante las vicisitudes del mercado (empresas transnacionales, variaciones del mercado financiero, etc.). 
En el aspecto social  la integración será el motor ideal para el afianzamiento del intercambio cultural. El sentimiento de cooperación y solidaridad así como el reafirmamiento de la identidad local en el marco regional y mundial, se verán profundamente potenciados, todo ello bajo el consentimiento de un accionar colectivo hacia la obtención de determinados intereses generales. La realidad actual demuestra que los diferentes emprendimientos de carácter integracionista dentro de Latinoamérica han sido en mayor o menor medida, beneficiosos para sus actores. Si bien en el plano empírico la aplicación de las distintas políticas, ha resultado ser por demás trabajosa y compleja debido a la multiplicidad de factores que deben ser contemplados, se puede concluir que hasta el momento, un modelo de integración es el elemento más certero para moverse en el tablero mundial. El ejemplo más claro a seguir de cara a este tipo de sistemas es sin dudas la Unión Europea, organismo supranacional el cual ha logrado un nivel de desarrollo superior a cualquier otro emprendimiento de estos caracteres. No obstante hoy en día la misma se encuentra en estado de revisión total de sus pilares fundamentales lo cual indica que ningún proceso de estas características es enteramente infalible ante la volatilidad de un mercado mundial económico financiero que  exige cada vez más un severo análisis de las variantes y de los posibles escenarios a plantearse.


Durante los distintos procesos histórico-evolutivos del sistema mundial, las sociedades han intentado acompasar sus políticas así como también sus procedimientos conforme a las demandas que dominan en el momento. El éxito alcanzado en esa campaña dependerá siempre de los recursos materiales e intelectuales con los que se disponga, en suma con las voluntades y el consenso necesario de cada sociedad en particular.
El sistema integracional parece ser hoy día, de acuerdo a la realidad actual y la proyectada para este siglo XXI, el sistema más aceptable a la hora de proyectar los intereses de cada Estado hacia el futuro.
En un mundo interdependiente en materia productiva, con un grado de  interconectividad absoluto, donde el flujo de las relaciones mayormente económicas pero también, políticas, sociales y culturales entre los distintos actores internacionales se complejizan a la vez que se intensifican, estableciendo así, nuevos escenarios y nuevos retos; se convierte en un desafío para el Estado-Nación alcanzar los objetivos que se plantea. Para las economías menos desarrolladas que ven disminuidas sus capacidades de acción frente a las presiones e imposiciones por parte del sistema, se vuelve inevitable la idea de integración. El regionalismo surge entonces como el camino más adecuado para potenciar las capacidades individuales de los Estados latinoamericanos, la interdependencia regional, el consenso político y social entre los actores, la diversidad cultural así como la complementación en materia de producción, se vuelven las herramientas básicas para plantarse de manera firme ante la realidad actual, esa    “mundialización del mundo” que parece abarcar todos los aspectos del relacionamiento humano.
Empero no se puede negar que dicho sistema presenta falencias del más variado orden, esto creo yo debido en mayor medida al prematuro camino que los distintos proyectos han transitado. Si pensamos en una Unión Europea como el ejemplo más claro, debemos entender entonces que el grado de certeza  en cuanto a políticas de integración refiere no es nunca absoluto pero es sin dudas la mejor opción para el desarrollo que ha surgido hasta ahora.
En el caso de Latinoamérica por su condición histórica de economía oprimida y poco desarrollada, basada en mayor medida en productos primarios (siempre contemplando excepciones) y dependiente entonces de factores externos, la integración surge como la clave para el desarrollo equitativo de sus distintas economías así como de las sociedades que la integran. No se puede pensar en una tecnificación de la economía latinoamericana sin contemplar la idea de cooperación entre sus Estados. No se puede plantear la idea de un desarrollo sostenible si no se establecen políticas comunes para la región con respecto a las diferentes materias, ambientales, económicas, sociales y culturales.
No se puede pensar en un futuro sustentable y eficaz si se observa la realidad desde una perspectiva individualista.









sábado, 9 de junio de 2012

Israel-Palestina.


En los últimos días tuve la oportunidad de participar en una charla a cargo del Sr. Embajador de Israel (en Uruguay), Dori Goren. La misma realizada en el  marco de las V jornadas académicas organizadas por el Centro de Estudiantes de Relaciones Internacionales (CERRII).
En dicha Exposición pude escuchar por parte del Sr. Embajador los diferentes escenarios en los cuales se desarrolla el conflicto Israel-Palestina, esto claro está desde el punto de vista Israelí. Como suele suceder frente a este tipo de temas, los cuales se caracterizan por una complejidad abrumadora, la cual comprende tanto matices políticos como religiosos, ideológicos, culturales, económicos y sociales; creo que es entendible experimentar la necesidad de interiorizarse un poco más en el asunto.
Para ello, me parece condición necesaria y primaria, poder observar dicho conflicto desde la óptica de ambos actores, escuchar las “dos campanas” antes de formar una opinión. De ahí en adelante y de acuerdo al interés que el asunto suscite en cada uno, se podrá seguir o no, investigando de forma más comprometida.
Es por eso que pongo a disposición de quien esté interesado el siguiente material, el mismo es un documental en el cual se puede apreciar la realidad de dicho conflicto desde una perspectiva un tanto opuesta a la expuesta por el Sr. Embajador.

domingo, 22 de abril de 2012

Una situación de una gravedad sin precedentes.


    Por primera vez, el nivel de riquezas ha llegado a tales niveles que la desigualdad Norte-Sur ha llegado a ser insostenible. El mil millón de “gentes” de los países ricos gana 150 veces más per. capita, en media, que los  mil millones más pobres. Entre los extremos “individuales”, el más adinerado puede tener mil o incluso un millón de veces más que el más desheredado.
    Por primera vez, y para nuestra locura, los militares disponen de stocks de armas atómicas susceptibles de destruir, en cualquier instante, lo esencial de nuestras civilizaciones. ¿Podemos pararles a tiempo?
    Por primera vez, estamos en trance de demoler sistemáticamente –ante la indiferencia general- los climas del planeta.
Por primera vez, en fin, una crisis se extiende a escala mundial, y los países ricos, muy preocupados por sus privilegios, rehúsan hacer lo necesario para acabar con el paro masivo y la miseria que ello entraña.
    Preservar en esta serie de errores sería correr riesgos de los cuales no se puede medir aún la gravedad. Hace falta resueltamente buscar la salida a la  “cortapisa” del liberalismo económico, el gran responsable. Así que hay que volver a dar la prioridad a lo social, al desarrollo humano, a base de una justicia social a escala mundial: tarea aplastante y de largo aliento… Hace falta en fin intentar organizar un desarrollo verdaderamente duradero, y poner en el primer plano todas las medidas capaces de reducir las agresiones contra la ecología.
    Esto nos lleva a repensar en profundidad toda la “política”, a volver a dar la prioridad a los derechos del hombre;  a los derechos civiles  y políticos, a las libertades, pero también a los derechos sociales, económicos y culturales, es decir, al derecho al trabajo, el derecho a un techo, a la salud, a la educación, a una vida decente, no solamente en Occidente, donde estos derechos comienzan a estar burlados, sino en todas partes del mundo. Problemas que nuestra democracia occidental, a pesar de tener ciertas cualidades, no se ha revelado apta para resolver plenamente, se diga lo que se diga, ni aquí ni en otras partes.

René Dumont, La pobreza y el desempleo. El liberalismo o la democracia  
Seuil, París, 1994, pp. 107-108.         


Este fragmento citado de la obra de René Dumont publicada en el año 1994, se adapta de forma absolutamente clara y concisa la realidad en la que el mundo globalizado se encuentra hoy sumergido, denunciando la incapacidad del sistema capitalista de enfrentar su peor consecuencia directa, la desigualdad social en todos sus aspectos; así como también sus efectos catastróficos en materia medioambiental.
La idea de “repensar en profundidad toda la política”, parece ser el camino más sensato a la vista para llevar a cabo el cambio necesario en la mentalidad de las sociedades más favorecidas con el sistema actual, se hace urgente despertar en ellas el sentimiento de pertenencia, de conjunto. Lograr entender la idea de humanidad, en fin; de “aldea global” en su sentido más puro.