Bienvenidas las opiniones fundadas y los debates constructivos.

Bienvenidas las opiniones fundadas y los debates constructivos.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El compromiso está en la calle.


Menos de un mes nos separa de las elecciones nacionales, menos de un mes para que los uruguayos una vez más manifiesten libre y democráticamente su voluntad soberana. Es a estas alturas donde creo necesario realizar un análisis –una fotografía como suele decirse - breve pero no por eso menos conciso acerca de la madurez necesaria que como votantes y poseedores de tan históricamente batallado derecho debemos tener.

La demanda de resultados, la vorágine del éxito.
Actualmente la opinión generalizada tiende a concebir como válida una máxima que en realidad no posee sustento alguno más que el propio acervo colectivo. Esta es la idea de que la rapidez de un proceso es condición sine qua non para el éxito del mismo. Por alguna razón, la cual particularmente creo que responde a la permeabilidad del pensamiento social frente al continuo bombardeo ideológico del sistema imperante, el cual necesariamente por su naturaleza debe esforzarse para abrirse caminos de manera constante; hemos en cierto grado, naturalizado esta idea.
 Ahora bien, analicémosla desde su opuesto. Lo que se infiere es que todo proceso que demande cierto lapso de tiempo, cierta complejidad en su diseño y estructuración, es negativo y poco productivo. Todo proyecto que solicite de nuestra parte un esfuerzo prolongado desde todos los aspectos, tanto temporal como intelectual, e incluso espiritual, es sinónimo de frustración e incertidumbre.

El juego en el plano político.
Lo que sucede con esto es que hoy en día, más precisamente en tiempos de campaña, podemos observar claramente que ha sido (o por lo menos pretende ser) adquirido como argumento base para desmerecer el proceso de cambio actual en el accionar político de nuestro país.
Hay según se puede percibir, un intento continuo por evitar que la mayor cantidad posible de personas  conciba a la política y lo que ella intenta construir, como un proceso continuo, el cual trasciende indefectiblemente los tiempos individuales y de gobierno. Esto se pretende lograr mediante un discurso –por cierto bien armado- que actúa en todos los campos de influencia, operando en base a un aparato propagandístico de dimensiones por demás considerables, que responde directamente a una capacidad económica sin precedentes en la vida político-partidaria nacional.
Cabe preguntarnos, ¿a que motivo responde este accionar? Responde sin lugar a dudas a la clara e indudable necesidad que los partidos tradicionales enfrentan hoy de lograr fraccionar y por ende desmovilizar el proceso de cambio llamado Frente Amplio, que surgió desde sus propias entrañas hace ya más de cuarenta años y que hoy en día, después de dos periodos de gobierno ha logrado demostrar que se puede pensar EN CLAVE DE FUTURO.
Es por esta sencilla razón que a quienes hoy son oposición, les urge instaurar la falta de memoria histórica y en consecuencia la incapacidad de visualizar a la construcción del bienestar colectivo como un proceso de acumulación. Porque saben que un modelo de país exitoso indefectiblemente debe transitar el camino de la igualdad de oportunidades, del acceso universal a los bienes y servicios, y eso contradice las bases mismas de su concepción de sociedad, librada a la suerte de un mercado que si algo ha demostrado es que dista de ser inclusivo.

Nuestra tarea.
Nos toca a nosotros, los que impulsamos estos cambios, salir a dar la pelea contra la política del pesimismo, la desmemoria y el mal augurio. Tenemos la RESPONSABILIDAD hoy más que nunca de respaldar todo lo realizado en estos diez años de gobierno frenteamplista, porque defender lo hecho es también, defender lo que está por venir. Esa es nuestra pelea, lograr promover en la gente una conciencia cuestionadora de la realidad, que sienta la necesidad de analizar y reflexionar sobre qué y quienes son los actores que influyen en su día a día pero por sobre todo ello, lograr que se piense a sí mismo como parte de un todo, de un colectivo, y en efecto de un proyecto común.
Para llevar adelante dicha tarea, contamos con herramientas que son sin duda trascendentes y que por sí solas son capaces de contrarrestar cualquier argumento que intente desacreditar el proyecto nacional frenteamplista. Son los logros que hemos alcanzado en estos diez años, ellos son la prueba fiel e irrefutable de que los gobiernos del Frente han sido capaces de interpretar las necesidades de la sociedad uruguaya. No existe argumento más sólido que lo tangible, que lo que podemos percibir en la cotidianeidad de nuestros días y es por eso que debemos marcar y defender con firmeza la obra de nuestros gobiernos.
Sin duda esta cuestión es solo una parte de la compleja realidad que supone hacer política y en consecuencia (de un largo proceso) ser gobierno, pero no por ello debemos subestimar su importancia. Si no somos capaces de lograr esa proyección temporal, de recordarle a la gente que este modelo de país que estamos defendiendo hoy, es el mismo que la gran mayoría de ellos apoyó hace diez años; que lo que se vota hoy, es la legitimación de lo que se votó ayer, entonces habremos perdido el sustento propio de  nuestra empresa y correremos el riesgo de ver estancadas nuestras expectativas de un futuro nacional próspero.

Es en este sentido que nosotros, los utópicos  que aprendimos a soñar con los pies en la tierra, los que nos atrevimos desde hace ya una década a “gestionar una ideología”, debemos seguir como hasta ahora, saliendo a cada rincón del país a defender lo hecho y refrescar si es necesario, la conciencia de aquellos que por diversos motivos no han hecho reparo de todo lo alcanzado hasta hoy.
Innegable es el papel que las Juventudes frenteamplistas deben jugar en este proceso electivo. Las mismas tienen la doble responsabilidad de sumar esfuerzos en lo que a la campaña se refiere, pero también deben en el mismo proceso, ser quienes puedan captar las expectativas y demandas de aquellos jóvenes que no han logrado identificarse con un modelo de país y mucho menos sentirse incluidos en dicho proyecto.
El desafío no es menor, pero conociendo a muchos de los jóvenes que hoy integran este colectivo, no tengo duda alguna de que la victoria está al alcance de nuestras manos.


ARRIBA COMPAÑEROS!! 

martes, 1 de abril de 2014

Horizonte lejano.

Un nuevo capítulo en este ya largo y penoso conflicto palestino-israelí se ha desatado en las últimas horas, tras el anuncio por parte del Presidente palestino Mahmud Abbas del inicio de los procesos correspondientes para la adhesión de Palestina a 15 organismos y convenciones  de Naciones Unidas, algo que está habilitado para hacer desde que fue reconocido como Estado Observador en Noviembre de 2012.  Esta decisión adoptada por las autoridades palestinas surge como respuesta a la negativa de Israel de liberar a 26 presos  palestinos  (capturados durante enfrentamientos previos a los Acuerdos de Oslo  de 1993), los cual habían acordado llevar a cabo la última semana de Marzo.
A dicho escenario debe agregársele el hecho de que Israel continúa con sus planes de creación de asentamientos en zonas más allá de la línea verde, por ende determinados como territorios en disputa.  Increíblemente –por lo menos para mí- las principales voces encargadas de llevar a cabo la intermediación entre las partes, lejos de mostrar firmeza frente a las claras violaciones por parte del gobierno israelí, intentan o mejor dicho atentan contra el derecho pleno de Palestina de exigir que se cumpla lo pactado en el marco de negociaciones que se han venido desarrollando en los últimos años.  Potencias como Estados Unidos y Reino Unido  Han salido al cruce de las intenciones palestinas mencionadas anteriormente, argumentando que de nada ayudarán al proceso de paz, pidiendo al gobierno del Presidente Abbas que posponga sus intenciones hasta alcanzar un acuerdo.

Un israelí = cuatrocientos palestinos

En paralelo a estas cuestiones se suma la intención del primer ministro  Benjamín Netanyahu de aprovechar el contexto tal y como está planteado para exigir la liberalización de Jonathan Pollard un espía israelí capturado en la década del 80 en Estado Unidos y condenado a cadena perpetua por  robar documentos americanos. Este reclamo se ha convertido en una lucha política por parte del primer mandatario israelí quien busca afianzar su mandato frente al pueblo judío ya cansado en parte por la dilatación en el tiempo del conflicto entre ambas naciones.
La promesa de Netanyahu es la detención del proceso de construcción de asentamientos en las zonas de conflicto así como la liberalización de 400 presos palestinos a cambio del regreso de Pollard a tierras israelíes, pedido frente al cual Estados Unidos ya se ha pronunciado en contra en ocasiones anteriores, e incluso el actual presidente B. Obama ha declarado que este individuo había cometido un delito grave y necesitaba “cumplir su tiempo”.

El escenario actual.

Plantado el escenario de este modo, encontramos entonces por una parte a una Palestina que se ve obligada a jugar cartas vitales para lograr mantener su causa “viva” en el tablero internacional, quedando a medida que transcurre el tiempo, con menos margen de negociación. Porque si bien entre los organismos y estatutos que pretende incorporar se encuentran algunos de gran trascendencia como la IV Convención de Ginebra sobre protección de civiles en tiempos de Guerra y sobre los derechos de la mujer y el niño entre otras, las que posibilitan a presentar las denuncias correspondientes frente a la Corte Penal Internacional; esto no es garante de nada, puesto que ni Estado Unidos (si bien en los últimos años ha flexibilizado en parte su postura frente al accionar de la Corte) ni Israel ratificaron el Tratado de Roma de 1998 en el cual se daba origen a dicha Corte.http://www.amnesty.org/es/campaigns/usa-and-international-criminal-court
Por otra parte tenemos a un gobierno israelí que no duda en seguir adelante con su política de asentamientos como herramienta fundamental para anexionar  en la práctica cada vez más territorios. La creación de asentamientos es de hecho una herramienta muy efectiva de acuerdo a los intereses israelíes puesto que una vez establecidos, con toda la infraestructura y principalmente toda la masa de civiles allí implantada,  resulta casi imposible por lo menos a corto y mediano plazo la vuelta atrás de los mismos.

Esto en conjunto con el lobby que de manera brillante mantienen los altos cargos israelíes en los distintos círculos de influencia política, en suma con el claro juego de intereses que grandes actores como los ya mencionados tienen depositados en esta zona del mundo; parece dejar en claro que detrás del discurso  pro acuerdo se esconde la simple y llana intención de dilatar un problema  que dista mucho ya de poseer solo un tinte religioso y que ha tomado carácter (fundamentalmente en las últimas dos décadas )político y económico , el cual desborda desde hace tiempo ya, la capacidad de los principales organismos internacionales para resolverlo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Sangre bolivariana.


Los acontecimientos desatados en estos últimos días en tierras venezolanas han puesto en evidencia la incapacidad del cuerpo político (tanto gobierno como oposición) para actuar a la altura de las circunstancias. Las medidas adoptadas por el actual gobierno en nada han contribuido a detener los enfrentamientos entre las distintas posturas que hoy manifiestan sus encontradas posiciones. Por el contrario, dichas medidas parecen por momentos contribuir con la escalada de violencia. ¿Es esa la forma correcta en que un gobierno que posee el uso legitimo de la fuerza y los recursos necesarios para mantener el orden interno debe reaccionar frente a el escenario planteado en este caso?, ¿No sería mejor acaso intentar calmar las aguas, enfriar los ánimos? No soy tan ingenuo como para creer que algún medio puede operar de forma absolutamente objetiva, o ser el dueño de la verdad; pero si se que sesgar el acceso a las diferentes versiones y puntos de vista (que al fin y al cabo son las herramientas necesarias para que cada individuo pueda formar su propia "verdad") no contribuye en nada a la resolución de tan compleja y delicada realidad.
Espero se entienda mi opinión y hacia lo que apunta. no estoy ni por asomo discutiendo que lado es el culpable o quien es mas o menos democrático, cada uno de los actores tiene su propia historia (sobre eso me basaría yo a la hora de adjudicar responsabilidades) de las cuales puede deducirse mucho mas que si solo manejamos las versiones que aparecen frente a nuestros ojos adornadas y maquilladas de heroísmo casi mesiánico.
Por el pueblo venezolano, única víctima de esta maraña de desinformación y uso absolutamente irresponsable del poder, espero que se pueda llegar de forma racional y pronta al cese de tanta violencia. Las profundas diferencias que tanto dividen a esa sociedad, y que son el fondo de la cuestión, deberán ser abordadas con la madurez suficiente por parte de todos los actores involucrados si es que se quiere lograr de forma duradera y sincera el desarrollo y bienestar del pueblo bolivariano. Pero eso, es otro capitulo.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El mundo árabe después de las agitadas primaveras

Un análisis objetivo de la situación.

 

Material extraído de http://www.monde-diplomatique.es/

viernes, 30 de noviembre de 2012

El triunfo de la diplomacia palestina.



El desarrollo de los acontecimientos entre Israel y Palestina al igual que  muchos otros episodios similares entre diferentes actores, ha dejado en claro que la estructura orgánica de las Naciones Unidas, lejos esta de ser un mecanismo objetivo de acción frente a las necesidades de los distintos pueblos.
La impunidad y el descaro con que se amenaza el accionar de Palestina (accionar que no es otro más que el uso de los mecanismos legales que ofrece dicha organización internacional) quien intenta hacer uso legitimo del derecho de “libre determinación de los pueblos”, “la no intromisión en asuntos internos”, en definitiva; el ejercicio independiente de su Soberanía, denota a las claras la falta de imparcialidad y la imposición de intereses particulares de algunos Estados miembros por encima de el bienestar de otras naciones.
En estos últimos meses EE.UU. ha hecho efectivas sus amenazas sobre la iniciativa del Estado palestino quitando el apoyo financiero a determinadas agencias de la ONU, caso concreto es UNESCO, órgano que dejó de recibir el aporte norteamericano después de haber aceptado a Palestina como miembro.
Cabe preguntar entonces, ¿Qué sucederá ahora que Palestina es aceptada como Estado Observador no miembro y posee la facultad plena de participar en las diferentes agencias pertenecientes a las Naciones Unidas? ¿Dejará EE.UU de financiar automáticamente dichas órganos, sabiendo que su aporte resulta de vital importancia para el funcionamiento de los mismos? ¿Se sucederá otro tipo de “sanciones” contra el Estado palestino en reprimenda por haber reclamado su derecho a ser? ¿No es acaso esto lisa y llanamente extorsión? Parece necesario explicitar que Estado palestino significa nación palestina, población palestina; individuos que reclaman su derecho como tal.
El resultado de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas merece cuando menos un lectura critica por parte de Israel Y EE.UU., 138 votos a favor contra 9, mas el posicionamiento neutro de algunos actores de primordial importancia en el escenario como Alemania, país que hasta este momento mantenía una política Pro Israel. Dicho resultado parece indicar que el sentir general se inclina por una resolución pacifica de este conflicto histórico, casi sentenciando de manera irreprochable las hasta ahora estériles políticas practicadas por el binomio EE.UU. – Israel; políticas que según parece, apenas conocido el fallo por parte de la Asamblea no pretenden reformularse en lo mas mínimo, sino que por el contrario apuntan a endurecer su accionar. El gobierno de Israel ha hecho pública en las últimas horas su intención de crear dentro de Cisjordania y Jerusalén (la denominada zona E-1) unas 3000 nuevas viviendas lo que indudablemente perjudica rotundamente toda posibilidad de dialogo entre ambas naciones.
En estas circunstancias, planteado dicho escenario en el campo político, depende del gobierno palestino y de su capacidad como tal, el aprovechamiento del posicionamiento que dicha resolución le ha otorgado para poder reafirmarse y lograr hacer eco de sus reclamos en los oídos de los demás Estados, generando así un compromiso verdadero por parte de los mismos frente a la realidad que este debe enfrentar diariamente.
Existe sin embargo un elemento no menos importante a tener en cuenta, la composición de la estructura sociopolítica palestina es por demás compuesta e inestable en lo que respecta a unidad, fuerzas divergentes como lo son Hamás y la Organización para la Liberación de Palestina, en suma con la influencia de los Estados árabes, enfrentan un desafío mas que importante; lograr mancomunar sus ideas y convicciones en pos de un interés nacional.
Una conclusión se desprende de estos últimos acontecimientos, mas allá de la escasa funcionalidad dentro del ámbito institucional, el reconocimiento por parte de la Asamblea al Estado palestino, le confiere Ad effectum un gran apoyo y representa un pilar más que significativo donde reafirmar sus demandas.
Sin duda será necesario que ambas naciones manifiesten su voluntad real de solucionar este -por demás complejo- conflicto en los hechos y no simplemente en los discursos; aunque para que dicha solución comience a vislumbrarse se vuelve imperiosa la separación de los planos político y religioso, alternativa que no parece factible a simple vista debido a la naturaleza del mismo.


“El Gobierno del Estado de Israel y el Grupo de la OLP (de la delegación jordano-palestina a la Conferencia de Paz sobre el Oriente Medio) (la "delegación palestina"), en representación del pueblo palestino, convienen en que ha llegado el momento de poner fin a decenios de enfrentamientos y conflictos, de reconocer sus legítimos derechos políticos mutuos, de tratar de vivir en un régimen de coexistencia pacífica y de dignidad y seguridad mutuas, y de llegar a una solución de paz justa, duradera y global y a una reconciliación histórica por conducto de un proceso político convenido.”  
    (Introducción de la Declaración de Principios sobre las disposiciones relacionadas con un gobierno autónomo y provisional, suscrita por el Estado de Israel y la Organización de liberación palestina el 13 de setiembre de 1993). 

martes, 21 de agosto de 2012

Samia Yusuf Omar

La indignación que produce el desenlace de la historia de vida de Samia Yusuf Omar, no se compara con la vergüenza que debemos sentir como seres humanos capaces de engendrar tal sufrimiento.
Resulta absolutamente necesario poner sobre la mesa  los determinantes que condujeron a tan trágico final, Somalia un país sumido en la más absoluta miseria, sesgado por el peso de la religión musulmana, donde ser mujer es una condena, donde la preocupación constante es la lucha por sobrevivir otro día más, combatiendo frente a la humillación, la degradación, la discriminación, la falta de garantías de cualquier tipo y la carencia absoluta de recursos. Parece increíble que en semejante escenario planteado allá podido surgir una voluntad como la de esta joven. Samia fue capaz de soportar las peores aberraciones por parte de una sociedad y un contexto que solo producen segregación en cuanto a genero y limitaciones en lo que a oportunidades respecta.
Es inevitable pensar en la infinidad de casos similares, historias de vida marcadas por la desgracia de haber nacido en un lugar apartado del escenario mundial, condenado al ostracismo y al eterno sufrir de quienes lo habitan.
El hecho de  solo pensar por un momento en todo lo que esta joven somalí padeció en su corta vida, genera una mezcla de indignación, rabia y desesperanza que describen un panorama desolador.
Mientras tanto las voces siguen hablando de occidente y oriente, musulmanes y cristianos y proclaman a viva voz la responsabilidad del contrario, pero en el trasfondo de la situación  se vislumbra una sola certeza y es que hoy, mañana y en los días siguientes esta realidad seguirá condenando a gente inocente a la cual todos como humanidad le debemos su derecho a vivir dignamente, a hacer valer su condición de ser humano en definitiva, su derecho a ser.

La integración regional latinoamericana en el Siglo XXI,el camino al desarrollo.




La vorágine con que se desarrollan actualmente las relaciones internacionales, condicionadas por un modelo de producción económica imperante el cual abarca y determina en gran parte todos los aspectos de las distintas sociedades,  exige cada vez más a los principales actores internacionales, el desarrollo de la capacidad de adaptación a los diferentes escenarios (político, económico, social, cultural) en los cuales se plantea el orden establecido.Frente a este desafío, los Estados deberán manejar las diferentes opciones y los posibles espacios por los cuales puedan navegar, dependiendo siempre de sus características propias, limitaciones y potencialidades, a saber, nivel  de desarrollo económico, político, social, cultural, económico, de infraestructura, así como características geográficas y disponibilidad de recursos naturales.Tomando en cuenta estos elementos, así como también la observación de experiencias anteriores aplicadas por otros actores, es que la integración surge como la opción más plausible para las economías de menor escala a la hora de afrontar la realidad mundial actual, “Globalización-mundialización”.
Integración desde todo punto de vista, no solo de carácter político-económico, sino también social y cultural. El reforzamiento de los lazos entre los países integrantes de una misma región no solo resulta positivo para el desarrollo de sus economías y sus sociedades, si no que también, resulta la mejor herramienta a la hora de afrontar los diferentes embates de la Globalización y sus esfuerzos por la supresión de las barreras nacionales, obteniendo como contra partida un reforzamiento de las identidades locales; así como de su papel en el escenario mundial. 


-¿Es el modelo integrador la mejor herramienta de que dispone América  Latina para afrontar los nuevos desafíos?

-¿Existen otras alternativas?



“El éxito en el proceso de integración por parte de un Estado dependerá tanto de su fortaleza institucional y política, como de la capacidad de su sociedad  de pensarse como una única unidad de identidad nacional, participativa y consensuada”.

-                Para responder a dichas interrogantes es necesario establecer primeramente los conceptos básicos sobre los que se asienta un sistema de integración. El mismo surge como respuesta frente a las distintas demandas y desafíos del escenario mundial, la aparición de nuevas necesidades a satisfacer así como el surgimiento de nuevos compromisos asumidos por los diversos actores. Los nuevos avances en el campo de la comunicación, la interconexión constante de las distintas sociedades, el acceso a la información en tiempo real (TICS), los  choques culturales, el surgimiento de nuevos actores a escala mundial, así como la predominancia de las actividades económico-financieras (con su modelo actual desregulador y expansionista) sobre el resto de los demás campos, con  todas sus consecuencias negativas y positivas; son las características que aparecen en la actualidad como las “Game rules”, las cuales delimitan las posibilidades de acción de los Estados.
Frente a semejante escenario en el cual entran en juego las capacidades de operación particulares de cada uno de ellos, el nivel de desarrollo económico, político y social se vuelve un imperativo para la consecución de las metas trazadas, a la vez que es innegable la disparidad de “realidades” que afrontan cada uno de ellos en particular.
Es en este proceso de adaptación al contexto global donde surgen diferentes sistemas de organización, los cuales apuntan siempre al desarrollo de las distintas sociedades. Los mismos son producto de su tiempo así como del contexto en el que se despliegan. Para el caso particular de América Latina en la segunda mitad del SXX, pudimos observar la implementación de un sistema aislacionista basado en la idea de autosuficiencia como plataforma para catapultar a las naciones involucradas al desarrollo. Este modelo de industrias por sustitución de importaciones (ISI), fue el primer intento “palpable” planteado por las sociedades latinoamericanas para dar respuesta a las necesidades de las mismas así como también plantarse como la nueva alternativa frente a los desafíos que el denominado sistema de centro-periferia imponía a las naciones menos desarrolladas.
Fue la CEPAL el organismo encargado de llevar a cabo dichas políticas desde la década del 50
quien logró implementar en un primer momento el nuevo sistema alcanzando niveles de desarrollo positivos pero desatendiendo el carácter social y concentrándose en el aspecto económico, hecho que, transcurridas las dos primeras décadas de vida de dicho modelo, fue volviéndose cada vez más notorio. A medida que las industrias se incrementaban, de igual manera surgía la dificultad de distribuir  equitativamente el ingreso en la población lo que demandó un reestructuramiento de las políticas aplicadas en miras a una mejor distribución de las riquezas dentro del tejido social.
Durante el transcurso de las siguientes décadas el modelo de sustitución debió “aprender” a moldearse a las “reglas de juego” adaptando y reorientando sus políticas de acuerdo a las demandas e imperativos del sistema-mundo. Evolución que tuvo su decantación en el denominado Neoestructuralismo, el cual es producto del acompasamiento de las ideas de desarrollo a la nueva realidad actual. La apertura comercial y financiera, el avance hacia una economía más abierta y una reducción del papel del Estado en la misma, fueron algunos de los nuevos conceptos que la CEPAL comenzó a manejar. Esto deja en claro la inviabilidad del modelo aislacionista, el cual presupone indefectiblemente un callejón sin salida para el desarrollo de la economía y de la sociedad. Dar la espalda al sistema mundial en términos de interdependencia presupone según mi criterio un error inmenso, pues es justamente en ella donde radican las oportunidades de superación así como la posibilidad de alcanzar un  desarrollo efectivo y perdurable.


La integración como sistema de organización.

-   Es necesario entonces establecer otro esquema de acción, el cual tome en cuenta estos factores pero que a su vez sea lo suficientemente fuerte y estable como para proyectarse en el largo plazo. Es aquí donde se introduce el concepto de regionalismo como elemento de defensa para las distintas economías frente al proceso desestabilizador de la Globalización.
El mismo surge como un instrumento loable para que los Estados nacionales (principal obstáculo a vencer por parte de la Globalización) puedan incorporarse entre si plenamente frente a la mundialización de los mercados y de las sociedades. Es el concepto de integración entonces el que parece adaptarse en mejor forma a las demandas del sistema actual, proporcionando a los actores participantes, herramientas eficaces para poder proyectar sus intereses en el plano internacional.




¿Qué condiciones son necesarias para la aplicación de un sistema integracionista?

Se observa como necesaria en primer lugar la existencia de intereses comunes al igual que valores, los cuales actúan como nexos entre las distintas sociedades integrantes del sistema. Una relativa equivalencia estructural por parte de los actores por que si bien se acepta la disparidad de niveles de desarrollo entre dos economías, es entendible que ambas deban superar un nivel mínimo de sustentabilidad como para poder enfrentar el desafío de proyectarse a nivel regional y mundial.
Una relativa complementación por parte de los  participantes, lo cual refuerza la idea de interdependencia y también en igual medida, la firme convicción de los mismos de que los resultados de dicha asociación serán beneficiosos en muchos aspectos; ya que esto, asegura el nivel de compromiso de los Estados.


-    Sin duda el aspecto económico juega un papel determinante en el desarrollo de una sociedad y  el fenómeno de integración no escapa a dicha máxima. La unión de uno o más Estados presupone el potenciamiento de las economías locales en el plano internacional proyectándolas de forma sólida y eficiente. El surgimiento de un nuevo mercado regional fortalecido es también una nueva ventana hacia el estrechamiento de las relaciones con el resto del mundo, así como un nuevo escenario de interacción y oportunidad.
El aumento de la capacidad de negociación de los Estados integrantes, es también un hecho particularmente beneficioso par las economías más pequeñas del bloque las cuales pueden así plantarse de carácter firme ante las vicisitudes del mercado (empresas transnacionales, variaciones del mercado financiero, etc.). 
En el aspecto social  la integración será el motor ideal para el afianzamiento del intercambio cultural. El sentimiento de cooperación y solidaridad así como el reafirmamiento de la identidad local en el marco regional y mundial, se verán profundamente potenciados, todo ello bajo el consentimiento de un accionar colectivo hacia la obtención de determinados intereses generales. La realidad actual demuestra que los diferentes emprendimientos de carácter integracionista dentro de Latinoamérica han sido en mayor o menor medida, beneficiosos para sus actores. Si bien en el plano empírico la aplicación de las distintas políticas, ha resultado ser por demás trabajosa y compleja debido a la multiplicidad de factores que deben ser contemplados, se puede concluir que hasta el momento, un modelo de integración es el elemento más certero para moverse en el tablero mundial. El ejemplo más claro a seguir de cara a este tipo de sistemas es sin dudas la Unión Europea, organismo supranacional el cual ha logrado un nivel de desarrollo superior a cualquier otro emprendimiento de estos caracteres. No obstante hoy en día la misma se encuentra en estado de revisión total de sus pilares fundamentales lo cual indica que ningún proceso de estas características es enteramente infalible ante la volatilidad de un mercado mundial económico financiero que  exige cada vez más un severo análisis de las variantes y de los posibles escenarios a plantearse.


Durante los distintos procesos histórico-evolutivos del sistema mundial, las sociedades han intentado acompasar sus políticas así como también sus procedimientos conforme a las demandas que dominan en el momento. El éxito alcanzado en esa campaña dependerá siempre de los recursos materiales e intelectuales con los que se disponga, en suma con las voluntades y el consenso necesario de cada sociedad en particular.
El sistema integracional parece ser hoy día, de acuerdo a la realidad actual y la proyectada para este siglo XXI, el sistema más aceptable a la hora de proyectar los intereses de cada Estado hacia el futuro.
En un mundo interdependiente en materia productiva, con un grado de  interconectividad absoluto, donde el flujo de las relaciones mayormente económicas pero también, políticas, sociales y culturales entre los distintos actores internacionales se complejizan a la vez que se intensifican, estableciendo así, nuevos escenarios y nuevos retos; se convierte en un desafío para el Estado-Nación alcanzar los objetivos que se plantea. Para las economías menos desarrolladas que ven disminuidas sus capacidades de acción frente a las presiones e imposiciones por parte del sistema, se vuelve inevitable la idea de integración. El regionalismo surge entonces como el camino más adecuado para potenciar las capacidades individuales de los Estados latinoamericanos, la interdependencia regional, el consenso político y social entre los actores, la diversidad cultural así como la complementación en materia de producción, se vuelven las herramientas básicas para plantarse de manera firme ante la realidad actual, esa    “mundialización del mundo” que parece abarcar todos los aspectos del relacionamiento humano.
Empero no se puede negar que dicho sistema presenta falencias del más variado orden, esto creo yo debido en mayor medida al prematuro camino que los distintos proyectos han transitado. Si pensamos en una Unión Europea como el ejemplo más claro, debemos entender entonces que el grado de certeza  en cuanto a políticas de integración refiere no es nunca absoluto pero es sin dudas la mejor opción para el desarrollo que ha surgido hasta ahora.
En el caso de Latinoamérica por su condición histórica de economía oprimida y poco desarrollada, basada en mayor medida en productos primarios (siempre contemplando excepciones) y dependiente entonces de factores externos, la integración surge como la clave para el desarrollo equitativo de sus distintas economías así como de las sociedades que la integran. No se puede pensar en una tecnificación de la economía latinoamericana sin contemplar la idea de cooperación entre sus Estados. No se puede plantear la idea de un desarrollo sostenible si no se establecen políticas comunes para la región con respecto a las diferentes materias, ambientales, económicas, sociales y culturales.
No se puede pensar en un futuro sustentable y eficaz si se observa la realidad desde una perspectiva individualista.